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Los últimos días de Getsemaní

Getsemaní, el último bastión afro de Cartagena de Indias (Colombia), está desapareciendo. Este lugar de tabernas,  músicos, poetas y grandes parlantes de los que emana música champeta, fue  uno de los dos únicos barrios levantados por  los conquistadores  españoles que tuvo asentamientos de esclavos negros. El otro fue San Diego, antigua zona de  cabildos afro y hoy de exclusivos restaurantes.

Getsemaní, donde aún se juega dominó, parqués y beisbol en las calles históricas, tiene habitantes afro-descendientes que preservan sus costumbres y oficios.  Allí habitan, son ciudadanos y no empleados de restaurantes de ricos como ocurre en la zona conocida como Centro Histórico de la ciudad, donde están las más grandes murallas de la heroica.

El barrio,  considerado el más bohemio de  Cartagena, está en la mira de inversionistas nacionales y extranjeros que sueñan con construir grandes hoteles  en sus casas históricas. El fenómeno ya inició, hoy hay 40 hoteles para mochileros extranjeros y tres hoteles boutiques (acomodaciones de lujo), 12 más están en contrucción. Según el Observatorio del Caribe se han vendido cerca de 250 viviendas y por lo menos 70 más tienen pegados avisos de se vende en sus altas ventanas de madera.

Expertos dicen que en poco tiempo se acabará el último bastión afro de la zona histórica de Cartagena por la discriminación y la falta de conciencia del patrimonio inmaterial que representa. Historiadores y urbanistas ven la inminente salida de los afro-descendientes de Getsemaní, como un movimiento natural de propietarios, propio de ciudades en desarrollo.

Los habitantes dicen estar asfixiados por los altos impuestos y el elevado costo de los servicios públicos. También dicen que el barrio cambió y que la llegada de extranjeros y hoteleros cachacos (del interior del país), les ha modificado el paisaje.

Aunque tienen escrituras de sus casas y en teoría nadie los está echando, dicen no poder resistir esa situación, ni tampoco negarse a recibir las sumas de dinero que ofrecen por sus casonas viejas: hasta un millón de dólares.

En blanco y negro: 2 voces sobre un tema

Jorge Dávila de la Academia de Historia de Cartagena y Adil Meléndez, defensor de derechos humanos, polemizan sobre la salida de los afros del centro de Cartagena. Adil cree que son desplazados por el capital, Dávila, que son víctimas de una realidad de las ciudades que afecta hasta a los ricos.

Qué dicen los residentes

Miguel Ángel Bustamante tiene 60 años, se considera afro y nació en Getsemaní, donde tiene una casa histórica en compañía de sus siete hermanos. Pide 900 millones de pesos por su casa que se cae a pedazos.
Miguel Caballero Villareal, vive hace 20 años en el barrio y piensa que no hay discriminación, sino pobreza. Aquí manda el capital, dice.

Jorge Quintero, Colombia, Periódico El Tiempo

One Response to “Los últimos días de Getsemaní”

  1. Consuelo says:

    Felicitaciones por la nota. El año pasado viví casi dos meses en el Getsemaní. Al comienzo los vecinos me veían y trataban como a una más de esos extranjeros que se pasean con sus mochilas y sus guías Lonely Planet. Aunque mi mochila estaba hecha pedazos y no tenía ninguna biblia turística a seguir!

    Después los conquisté a fuerza de panqueques de dulce de leche, alfajores de maicena y acento argentino. Me pasaba horas callejeando y hablando con su gente hermosa.

    De hecho fue muy gracioso porque conocí el centro amurallado a las dos semanas de estar en Cartagena. El Getsemaní y su me atraparon.

    Escribí una crónica para una revista argentina llamada OCIO con impresiones muy similares a las de ustedes. Les dejo el link de mi blog El Jalabí Rosado donde también la subí, por si tienen ganas de darse una vuelta.

    link nota: http://eljalabirosado.blogspot.com/2010/01/cartagena-de-indias-esa-caribena-loca.html

    link fotos getsemaní: http://www.facebook.com/album.php?aid=129651&id=678618401&saved#!/album.php?aid=129651&id=678618401

    Un abrazo para todos desde Argentina.

    Consuelo.

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