En la memoria están las noches interminables al teléfono contando a otros países lo que ocurría en un estado que se estaba extinguiendo y que, días antes, había vivido bajo el temor de un baño de sangre por parte del gobierno.
Así lo relata Jorge Hönig, un periodista argentino que vivía en Berlín oriental y que era corresponsal acreditado en la República Democrática Alemana (RDA) para medios hispanoparlantes. Hoy trabaja en la Deustche Welle para el informativo en español.



