Reflejo de un país en continuo movimiento.
Para hablar del cine alemán necesariamente debemos remitirnos a los nombres de dos industrias poderosas. Por un lado, la UFA (Universal Film AG), se destacó por ostentar el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante el periodo que antecedía a la Segunda Guerra Mundial y por ser la plataforma del majestuoso expresionismo alemán, a la cabeza de cineastas consagrados como Fritz Lang, F.W. Marnau entre muchos otros. Fue una compañía que se creó en 1917 para ofrecer servicios de propaganda durante la Primera Guerra Mundial, pero que luego en el año de 1921 se privatiza para dar inicio a una carrera vertiginosa de una producción en masa de casi 600 películas al año. Esta época dorada conoció su fin cuando en el año de 1933, Adolf Hitler llega al poder y su ministro de propaganda Joseph Goebbels controla el contenido de los films de UFA mediante amenazas y presiones políticas. Esto significa el auto exilio del gran director Fritz Lang quien se radicó en E.E.U.U y comenzó a trabajar para la industria norteamericana en Hollywood. Por otro lado la DEFA fue fundada en la primavera de 1946 después de la Segunda Guerra Mundial, los países aliados desde su frontera veían como revivía rápidamente el cine alemán que apostaba por una “re-educación” de la población luego de veinte años sumergidos en el nazismo. Para finales de los años 40 estaba clara la diferencia de ideologías entre Alemania del Este y de Oeste, y por ende la manera de imaginar un cine. Por un lado, los aliados reclamaban un cine más democrático y por el otro, Alemania del Este apelaba a la propaganda socialista.
Beate Rabe del Museo del Cine de Potsdam nos cuenta cómo la ideología de la U.R.S.S influyó en la creación del cine alemán del Este.
Este tipo de corriente de pensamiento suponía una suerte de imposición en la factura cinematográfica en el Este de Alemania y una imposibilidad de hacer algún tipo de cine fuera de la industria socialista.
Ante esta realidad, es difícil imaginar la existencia de cineastas que no estuvieran de acuerdo con la manera de producir impuesta por la DEFA.
Un ejemplo de los pocos casos en que cineastas oficiales se atrevieron a criticar el sistema socialista, es la película “Spur der Steine” (Huellas de Piedra) del año 1966. La cinta cuenta la historia de un hábil obrero de construcción que cada vez que no consigue los recursos necesarios para llevar a cabo su trabajo, recurre a la violencia. Esto podía entenderse como una critica al sistema económico planificado del sistema socialista, el cual se caracterizaba frecuentemente por la escasez. Antes de las primeras filmaciones de esta película, el guión estaba en poder del ministro de cultura Hans Bentzie, quien luego de una minuciosa revisión otorgó licencia para filmarla. Sin embargo, luego de tres días de ser proyectada en las salas de cine fue censurada y confinada por 23 años en un archivo de la DEFA.
Ulrike Schmiegelt, del Museo de Cine y Televisión de Berlín, nos habla del cine no industrializado que también fue fuertemente vigilado por el régimen.
Años después, con la Caída del Muro de Berlín, el cine alemán del Este sufrió un golpe contundente, determinado así el fin de la DEFA.
Para hablar del cine alemán necesariamente debemos remitirnos a los nombres de dos industrias poderosas. Por un lado, la UFA (Universal Film AG), se destacó por ostentar el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante el periodo que antecedía a la Segunda Guerra Mundial y por ser la plataforma del majestuoso expresionismo alemán, a la cabeza de cineastas consagrados como Fritz Lang, F.W. Marnau entre muchos otros. Fue una compañía que se creó en 1917 para ofrecer servicios de propaganda durante la Primera Guerra Mundial, pero que luego en el año de 1921 se privatiza para dar inicio a una carrera vertiginosa de una producción en masa de casi 600 películas al año. Esta época dorada conoció su fin cuando en el año de 1933, Adolf Hitler llega al poder y su ministro de propaganda Joseph Goebbels controla el contenido de los films de UFA mediante amenazas y presiones políticas. Esto significa el auto exilio del gran director Fritz Lang quien se radicó en E.E.U.U y comenzó a trabajar para la industria norteamericana en Hollywood. Por otro lado la DEFA fue fundada en la primavera de 1946 después de la Segunda Guerra Mundial, los países aliados desde su frontera veían como revivía rápidamente el cine alemán que apostaba por una “re-educación” de la población luego de veinte años sumergidos en el nazismo. Para finales de los años 40 estaba clara la diferencia de ideologías entre Alemania del Este y de Oeste, y por ende la manera de imaginar un cine. Por un lado, los aliados reclamaban un cine más democrático y por el otro, Alemania del Este apelaba a la propaganda socialista.
Beate Rabe del Museo del Cine de Potsdam nos cuenta cómo la ideología de la U.R.S.S influyó en la creación del cine alemán del Este.
Este tipo de corriente de pensamiento suponía una suerte de imposición en la factura cinematográfica en el Este de Alemania y una imposibilidad de hacer algún tipo de cine fuera de la industria socialista.
Ante esta realidad, es difícil imaginar la existencia de cineastas que no estuvieran de acuerdo con la manera de producir impuesta por la DEFA.
Un ejemplo de los pocos casos en que cineastas oficiales se atrevieron a criticar el sistema socialista, es la película “Spur der Steine” (Huellas de Piedra) del año 1966. La cinta cuenta la historia de un hábil obrero de construcción que cada vez que no consigue los recursos necesarios para llevar a cabo su trabajo, recurre a la violencia. Esto podía entenderse como una critica al sistema económico planificado del sistema socialista, el cual se caracterizaba frecuentemente por la escasez. Antes de las primeras filmaciones de esta película, el guión estaba en poder del ministro de cultura Hans Bentzie, quien luego de una minuciosa revisión otorgó licencia para filmarla. Sin embargo, luego de tres días de ser proyectada en las salas de cine fue censurada y confinada por 23 años en un archivo de la DEFA.
Ulrike Schmiegelt, del Museo de Cine y Televisión de Berlín, nos habla del cine no industrializado que también fue fuertemente vigilado por el régimen.
Años después, con la Caída del Muro de Berlín, el cine alemán del Este sufrió un golpe contundente, determinado así el fin de la DEFA.


