
Propaganda en la prensa de Alemania Oriental
La propaganda siempre ha sido un importante ladrillo más en el muro que dividió la capital alemana, Berlín, por 28 años. En territorio socialista, los periodistas del oeste sufrían para eludir el régimen. El Estado socialista, a su vez, tenía sus propios medios de llevar a la población del este su visión parcial de la realidad.
"Para los socialistas, era importante el control de los medios de comunicación, ya que necesitan el control total del espacio público. Tiene que ver también con la idea de que solo hay un pequeño grupo de socialistas que sabe lo que es correcto", dice Christoph Classen, especialista en el estudio de los medios de comunicación en el Centro de Historia Contemporánea de Potsdam (cerca de Berlín).
En los periódicos de la República Democrática Alemana (RDA, o Alemania oriental), el socialismo era omnipresente. "Cada noche, uno de los profesionales iba a la sede del partido para ver si todos los artículos del día estaban bien. Los redactores tenían que esperar a las correcciones de los funcionarios socialistas”, dice Peter Kollewe, jefe de redacción del periódico más importante de la RDA, el "Neues Deutschland", aún en operación. "Había una relación muy estrecha entre el partido y el periódico", define.
El "ND" se ubica, hasta el día de hoy, en un imponente edificio en la zona este de Berlín, pero ya no conserva el esplendor de hace 20 años. Financiado por el partido socialista, el periódico tenia 750 profesionales y una circulación diaria de 1 millón a 2 millones de copias que consumían gran parte de la cuota de importación de papel. Hoy en día, el “ND” tiene una estrecha relación con el partido “Die Linke” (“La Izquierda”, en alemán), pero tiene menos fondos y necesita compartir el edificio con otras docenas de oficinas y la edición bajo a 40 mil ejemplares por día.
Kollewe entro al "ND" en 85, después de abandonar el trabajo de obrero para estudiar periodismo y, más tarde, terminar su doctorado sobre el socialismo francés. Durante el el régimen socialista, los habitantes no podían viajar fuera del bloque soviético. Sin embargo, Kollewe fue enviado por el "ND" a Francia, Chipre y Cuba. "Uno puede escribir de una manera o de otra. Por ejemplo, en Cuba, uno puede decir que hay problemas graves, pero también uno puede decir que las personas buscan lo mejor de lo que tengan. Es la misma verdad. No entiendo porque los periodistas de hoy necesitan ser tan confrontativos", consideró.
Para los periodistas occidentales, sin embargo, el leste imponía restricciones de viaje, además de vigilancia constante. Ulrich Schwarz, corresponsal del semanario occidental "Der Spiegel" en el este de Berlín, dice que, después de la reunificación, tuvo acceso a los archivos que la Stasi (la policía del régimen socialista) tenia a su respecto. El descubrió que había micrófonos en toda su casa. "Una vez organicé una fiesta para mis amigos de los movimientos cívicos [los opositores] y después supe que había tres espías entre los invitados. También hubo una pareja que vivía al lado y me vigilaba", dijo.
Los problemas del periodista con la Stasi comenzaron en 1977 cuando la primera oficina del "Spiegel" en la RDA fue cerrada. La causa fue la publicación de una carta abierta hecha por funcionarios de medio y alto nivel del sistema socialista que criticaba la organización del régimen. En los años siguientes, a más de 80 periodistas del “Spiegel” no se les permitió la entrada a Berlín Oriental, incluso cuando sus razones eran personales. El "Spiegel" recién volvería al este con una oficina en 1985, y Schwarz seguía como uno de los corresponsales.
Dos años más tarde, el 87, Schwarz recibió el peor golpe. "Una vez, en medio de la noche, recibí una llamada de teléfono. Me levanté y tomé el teléfono, pero no escuchaba nada. Pensé 'típico de la RDA, no saber utilizar un teléfono’ y me fui a dormir. Diez minutos más tarde, hubo otra llamada y esta vez oí una voz que decía: "hasta pronto, hasta pronto, hasta pronto". Siempre en un tono monótono, repetitivo. Esto me afecto mucho." Inmediatamente, Schwarz se cambió de ropa y cruzo la frontera hacia el oeste ya que tenia un permiso especial para viajar, incluso por la noche. "Tuve pesadillas durante meses."
En cambio, para los periodistas del este, los conflictos con el partido eran escasos, según el historiador Classen. “En general, la resistencia no era tan común como se podría haber esperado. La razón radica en el sistema de formación de periodistas." Solo los que seguían la linea del partido se les era permitido estudiar periodismo. "A principios de los años 50, había muchos periodistas que tenían una posición diferente a la del partido. Eso era peligroso y hubo periodistas que fueron llevados a la cárcel y se murieron."
Olas del oeste
Según Classen, los socialistas se reunían cada cuatro años para rehacer sus planes y, en esas reuniones, definían también la temática de la prensa. "Por un tiempo, la estrategia tuvo éxito, pero había un problema especial. Aunque los periódicos no socialistas estaban prohibidos, la radio y la televisión occidental estaban disponibles en la RDA".
Ya en el período de decadencia de la RDA, hubo un acontecimiento que mostró la parcialidad de los medios socialistas. El 4 de junio de 1989, el régimen comunista chino reprimió violentamente la protesta en la Plaza de la Paz Celestial en Pekín, matando a cientas de personas. Nunca hubo una investigación oficial del caso.
El periódico oriental "ND" ignoro las muertes y solo publico una declaración de apoyo al régimen chino hecha por el socialista Egon Krenz. "En la redacción nos preguntamos por que la acción en la Plaza de la Paz Celestial fue mostrada solo de esa manera. [...] Entendimos muy bien la razón de la protesta y teníamos una opinión, pero esa no estaba en el periódico", cuenta Kollewe.
Es curioso, dice Classen, que la mayoría de los habitantes de Berlín Oriental que podían acceder a los medios de comunicacion del oeste no estaban interesados en los programas políticos. Los mas mirados eran los de entretenimiento.
"Creo que los medios contribuyeron al fin de la RDA no por la cobertura política, sino por transmitir un nuevo estilo de vida. Eso era importante para las generaciones más jóvenes. En los anos 50, estaba el rock. En los 60, beat music. En los 70, el punk. Todo que era atractivo vino del otro lado de la frontera", dice el especialista. "En los planes socialistas no cabian hits, no cabia un Michael Jackson.”


